Revistas de la revolución: La Rosa Blindada

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Los años 60 fueron un período convulsionado a nivel social y de “rupturismo” en la política comunista internacional. Hechos como la muerte de Stalin, la separación ideológica china-soviética, la guerra de Vietnam, y el surgimiento de nuevas experiencias políticas como la vía revolucionaria cubana, generaron tensiones en varios de los actores e intelectuales latinoamericanos involucrados. Quienes se vieron apurados a direccionar sus posturas en un clima de transformación sistémica -y política- como pocas veces se había generado hasta entonces.

El periodo, además, marcó la aparición de un amplio sector revolucionario, anti-sistémico y antiimperialista, críticos de los sistemas de dependencia colonial como consecuencia inmediata y directa de la 2da Guerra Mundial. De sus ejemplos podemos enmarcar las siguientes vertientes: en lo político surgen movimientos armados inspirados en la predicas guevarista/castristas, grupos que se manifestaron a lo largo de todo el espacio latinoamericano en busca de una variante de gobierno comunista-socialista. En el aspecto de género, la revolución sexual y el “feminismo liberal” o “feminismo radical” también se asoman con fuerza en los sectores más políticos de la población. Además, aparecen movimientos pacifistas y anti-belicistas como el movimiento anti guerra de Vietnam en EUA y varias agrupaciones multiculturales de concepciones “antinucleares”. En el sector católico aparece la Teología de la Liberación, doctrina cristiana que consideraba y exigía una opción preferencial por los sectores de mayor precariedad y pauperización.

Esta “maduración” del marxismo y las apariciones de nuevos formatos de socialismo y progresismos -las cuales no respondían a las políticas verticalistas y dirigidas desde la URSS- devienen como tendencias (sociales, políticas y religiosas) que tenían un mismo hilo conductor: se enfrentaban a un sistema económicamente injusto y que a su vez se sostenía por medio de la violencia y la represión. En ese sentido “La Rosa blindada” no podrá desapegarse de la contextualización del periodo estudiado. El análisis y delimitación del objeto de estudio deberá acompañar cada párrafo comparativo del texto para lograr un análisis exhaustivo que logre identificar las acciones de los escritores de acuerdo a la dialéctica de la época entre las distintas capas de intelectuales y escritores.

Objeto de estudio.

A partir de un recorrido cronológico por los (9) números de la revista La Rosa Blindada, intentaré delimitar y establecer las tensiones y/o conflictos que los editorialistas tuvieron con los lineamientos del PC (Partido Comunista) argentino, los conflictos entre la nueva -y vieja izquierda- y las divergencias evidentes que existían para/con la institución académica. La hipótesis determinada corresponderá al ataque de la institución educativa como fundamento y desprestigio de las corrientes mas ortodoxas del marxismo, para así establecer un nuevo marco teórico en lo que supone al marxismo latinoamericano.

En ese contexto es que la praxis -“relacionada” con la izquierda Revolucionaria- y la teoría -vinculante al Partido Comunista- entraran en conflicto como modelo de respuesta y enfrentamiento de los sectores capitalistas y conservadores del continente. Esta ambivalencia traerá consigo todo tipo de posturas en el ámbito social y político ¿cuáles posturas? Así la frase queda demasiado general… , generando tensiones muy marcadas que romperán con viejos paradigmas ideológicos fuertemente arraigados en el imaginario colectivo socialista.

Por un lado se encuentran las secciones más dogmaticas y deterministas del comunismo latinoamericano. Son sectores que en su mayoría se manifiestan como exegetas de las políticas soviéticas y reproducen las directrices de la “vieja política”, remarcando que los cambios políticos están predestinados, y que solo hay que esperar la alineación de sucesos y condiciones políticas y económicas necesarias para llevar adelante la revolución.

Direccionando un poco más profundo y en sintonía con las nuevas propuestas teóricas de los nuevos actores políticos de comienzo de los setenta, surgen nuevas estrategia de rivalizar contra el capital. En su acción (praxis) la “nueva Izquierda” encuentra un factor vital de formación y “mejora” de la militancia revolucionaria que, además, se utiliza como único método pedagógico para contrarrestar las acciones burguesas. Aunque no deniega de la formación teórica, al punto de que la considera indispensable, los nuevos sectores revolucionarios creen la necesidad de una complementación entre los saberes y el hacer.

Estas posturas serán discutidas por varios de los escritores participantes de la revista. Indagar sobre estos eventos traerá aparejada la conflictividad ideológica que también atraviesan varios de los sectores sociales que participaban políticamente en la argentina de aquellos años, Ejemplo: el peronismo (y sus varias acepciones), el socialismo, conservadurismo y el comunismo nacional. Ese entrelazamiento y omnipresencia de los escritores -durante el texto- se establecerá a lo largo de las páginas entre Intelectuales y anti-intelectuales, quienes serán a su vez los protagonistas de esta “batalla” letrada, política e ideológica.

En este entretelón metodológico, editorialistas y poetas como José Luis Mangeri y/o activistas políticos como John William Cook, dirigente del ala izquierda del peronismo o Ernesto Guevara, principal motor de la revolución cubana, confluirán y convergerán en un mismo lugar (Revista Cultural). Ese entrelazamiento nos impondrá un alto grado de responsabilidad a la hora de comparar los escritos con la coyuntura del segundo lustro de los años 60 No se entiende esta oración. La necesidad de encasillar cada escrito (o escritor) en una rama política será una ardua tarea, ya que esa autonomía política e ideológica generará rispideces pero también acuerdos que de deberán ser minuciosamente analizados para no confundirse a la hora de categorizar cada escrito y autor.

Esa heterogeneidad de escritores hace de la Rosa Blindada un revista relativamente rupturista en términos temáticos. Emprendida por jóvenes entusiastas, la revista evolucionará durante sus casi 10 numero publicados. De pasar a ser una emprendimiento de poesía, artes, cine, teatro y psicoanálisis (en sus primeros números), a una radicalidad política a parir de el numero 5to. Este nuevo “comienzo” de compromiso social y cultural con un alto nivel de politización se profundizará hasta sus últimos números de salida al mercado.

No es raro las alineaciones políticas (Cuba y Vietnam) y su profundas contraposiciones (peronismo) que marcaron las publicaciones durante sus nueve apariciones. Es ostensible que los cambios radicales en la política de mitad de siglo responden también a nuevas producciones intelectuales. Las concepciones teóricas de Gramsci tendrán una fuerte influencia política en la escena criolla y latinoamericana, y alimentaran e influenciaran esas tensiones entre el Partido[1] y sus lineamientos con el nuevo auge y cambios en la actitudes de la juventud comunista. Es necesario, entonces, interpelar a los autores con el contexto político/social de mitad del siglo XX. Pues el análisis de las narrativas de la revista se basará en la producción de los textos publicados. Posturas homogéneas/heterogéneas serán de vital importancia a la hora de entender y marcar las tensiones de la época del 60. ¿Cuán importante es el análisis de los textos publicado en la revista en comparación y relación con el nuevo resurgir del pensamiento de izquierda latinoamericano ¿Se complementa con la vieja matriz ideológica/política? O ¿desde la revista intentan desligar la “vieja política” completamente?

La Rosa Blindada será victima de esas disputas entre lo viejo y el devenir. Y este articulo revelará -o intentara al menos- descubrir los mensajes subyacentes que describen esas relaciones disimiles entre aquellos actores que comparten una amplio espacio ideológico, pero que en sus mínimas diferencias abren un abanico infinito de nuevas ideas, y que a su vez disputaran la hegemonía de los discursos y políticas pre-establecidas.

El nombre fue tomado de un libro homónimo de poesía de 1936 dedicado por Raúl González Tuñón a la insurrección de los miembros de Asturias ocurrida en 1934. El poeta intento, a partir del título, la unificación entre la cultura y su accionar en el terreno de las luchas sociales y políticas del periodo ya mencionado. No es ambiguo decir que los origines de la revista se da en los hechos sociales y políticos (históricos) que se fueron ocurriendo durante el primer lustro de los 60.

La Rosa Blindada renació 30 años más tarde (del alzamiento de “Asturias”) en colaboración de “jóvenes insurrectos” que dieron vida a un nuevo proyecto literario, cultural y político. Con un aproximado de 10.000 ejemplares vendidos por número, la revista fue una de las más importantes, en términos de venta, de la época. Los integrantes de la revista se hacían llamar los “hijos del Cordobazo”, “del mayo francés”, “del hipismo”, “del levantamiento juvenil y estudiantil antiautoritario alemán”. Estos sucesos determinaron la aglutinación de distintos intelectuales que venían de distintas ramas y sectores: Artistas plásticos, poetas, actores, músicos, escritores, todos unidos por la causa de la liberación del yugo político e injerencista norteamericano (y de las potencias centrales).

A Razón de que la revista operó en el campo del antiimperialismo cultural, su motor principal fue su fuerte militancia sindical -si bien ninguno de los integrantes era obrero- sus colaboradores en su mayoría, participaban sindicalmente. Por ejemplo: Andrés Rivera (quien se ocupaba de la sección gremiales en la revista), Juan Gelman y Néstor Kohan militaban en el sindicato de prensa; Carlos Brocato integró el sindicato de linotipistas, Horacio Casal estuvo vinculado en el de tipografía y los pintores integraban en el sindicato de artistas plásticos.

Es por eso que una de sus principales distinciones, respecto de otras revistas de la época, es su convergencia entre la práctica intelectual y la militancia sindical de sus miembros. Aunque la revista fue acusada de perder especificidad intelectual por parte de otros colectivos individuales de los 60, La Rosa blindada intentó superar lo dicotómico entre hacer una cosa o la otra. Cuestión que en definidas cuentas terminaba por paralizar el accionar del intelectual.

En ese sentido, definir a la Rosa Blindada como eje relativamente “emancipada” de los directrices ideológicas partidarias del PC argentino y de las revistas progresistas existentes en los 60, pareciera lo más correcto. En su intento de recuperar la matriz política del marxismo, complementándolas con las necesidades del presente, se extenderá una profunda revisión de las teoría marxista a lo larga de la revista.

¿Qué rol cumplieron los editorialistas -y jóvenes escritores de la Rosa Blindada- en esta lucha contra los viejos dogmas y la desobediencia contra las instituciones educativas?

Es necesario comprender los lineamientos ideológicos de los editorialistas para poder comprarlos con el contenido de la Revista y su postura frente al academicismo como chivo expiatorio del “dogma de la teoría soviética”. Carlos Brocato, quién estuvo a cargo de la Dirección de la revista, fue un ensayista y político argentino quien estuvo involucrado en varios aspectos políticos derivados del existencialismo sartreano; Luis Mangieri también formo parte de la Dirección de la Rosa Blindada, y fue, a su vez, coordinador de la revista Instituto Argentino Soviético hasta el año 1959. Ambos destacaron por su militancia sindical (dicha inserción sindical -de los miembros de la revista- será una de sus distinciones como colectivo intelectual). No es aleatorio que su primer número se haya presentado en una entidad sindical y no así en una Universidad.

Por otro lado, González Tuñón tuvo el rol de Director honorifico. Sus antecedentes poéticos en relación al nombre de la revista y su vinculación con la insurrección obrera de Asturias en la España Republicana, reafirma el lineamiento editorial y su necesidad de que la cultura se involucre como un arma en las luchas sociales y políticas. Enseñar no solo a partir de la teoría, sino tomar autores que profundizaron la teoría llevándola a la práctica. De allí las influencias ideológicas y políticas de la revista: Textos “insurgentes” de Ho Chi Minh , Antonio Gramasci, Vo Nguyen Giap, Rosa Luxemburgo, entre muchos otros/as fueron de vital importancia para darle forma a los 9 números continuos de la revista..

El anti-academicismo también sirvió como forma de establecer un nuevo paradigma social y revolucionario en el continente americano. Cuba, su máximo exponente, será tomado por los intelectuales como punta de lanza de esas “reformas del pensamiento”. La política usufrutuó esta nueva coyuntura y se forjó una alianza entre políticos e intelectuales que se estableció en el conteniente a lo largo de la década del 60. La Rosa Blindada se constituyó como un “soldado literario” en defensa de la revolución del 59.

Entender este nuevo proceso profesional (e intelectual) es saber también los matices que diferenciaron tan notablemente a los dogmas del viejo continente y el culto a la personalidad que se establecieron previo a la caída de Stalin en la URSS. O, como bien dice Nestor Koahn en el libro La Rosa Blindada una pasión de los 60, “Nadie niega que el régimen soviético, durante cierto lapso, olvido sus fines últimos y sacrifico la teoría del socialismo sustituida a veces por una teología política justificadora de una práctica conservadora”.

Esta confrontación directa traería sus consecuencias. Como les paso a los miembro de Pasado y Presente [2], los miembros de La Rosa Blindada estaban alertados de las sanciones que supondrían romper con las rígidas normas de la ortodoxia del PC. Las razones de las sanciones se establecían a partir de degenerar las concepciones “culturales y políticas” del partido que comandaban Ghioldi y Codovilla, dúo encargado de las criticas más acérrimas del surgimiento de esta nueva izquierda argentina. El punto más álgido de sus diferencias (entre el partido y este nuevo resurgir político) eran las simpatías que estos nuevos movimientos tenían por las revolución china y la cubana, los movimientos armados y los cuestionamiento por la invasión soviética a Hungría.

¿Contra qué y quiénes se revelaban?

Hubo tres ejes principales que tuvieron un rol preponderante a lo largo de los nueve números. Tres tipos de polémica que los editorialistas intentaron establecer. Primeramente debemos codearnos con la disputa que se originó a lo largo de la Revista contra la academia o “el academicismo”. Esta crítica establecía una de las diferencias más notable contra la izquierda tradicional y que a su vez era el objeto de diferenciación contras los dogmas devenidos de la URSS.

Sucintamente se trataba de la radicalidad de la intelectualidad, discusión que trajo a maltraer a distintos actores de la política comunista argentina. En la revista se intentará demostrar que la vinculación entre intelectualidad y compromiso político cultural trae consigo un sin número de posibilidades. En medidas cuentas, es el ataque a un sistema reformista (estructura que no termina con la hegemonía capitalista) ni mucho menos cambia las estructuras de bases capitalistas.

Otras de las polémicas que los escritores caracterizaban en sus escritos, era una férrea contraposición al liberalismo progresista. ¿Existe posibilidad de critica en una país capitalista? Nestor Kohan [3]considera que bajo un sistema que se rige por “las reglas del capital”, la libertad termina siendo una fantasía que se esconde dentro la “tiranía del mercado”. En La Rosa Blindada se van a exponer escritos de posiciones encontradas acerca de, como también menciona, “la burguesía liberal que pretende refugiarse en la universidad mientras el conjunto de la clase trabajadora sufre persecución, represión, cárcel, tortura, humillación y vejámenes”.

Es por ese que uno de los escenarios dialécticos -mas importante- respecto de la crítica al nacional populismo y al determinismo académico de la izquierda tradicional, se dio entra León Rozitchner y John William Cooke. El debate de estos dos intelectuales puso en agenda la urgencia y necesidad de la transformación de una política enquistada dentro de la hegemonía capitalista de la época. La polémica surge en cuanto Cooke recusa a una encuesta entablada por los jóvenes editores de la revista, quienes indican el intento por reabrir el debate de la Revolución. Para ellos el camino político debía estar ligado necesariamente con el campo cultural e intelectual. El enfrentamiento se centraba en entender las nuevas experiencias revolucionarias que se hacían eco dentro y fuera del continente: (Guatemala, Cuba, Venezuela, Perú, Colombia, Vietnam). Dichos procesos se alejaban y rompían con las estructuras teóricas del materialismo dialectico generando conflictos internistas dentro de los sectores de las izquierdas tradicionales del país. William.C, se aleja así de la crítica de la asociación que se hacía del populismo anti-intelectualista, al academicismo y al “cipayismo” de lo que consideraban “la pequeña burguesía”

El intelectual de “la izquierda peronista” fue un gran admirador de Gramsci y eso se evidencia en la fuerte presencia del autor en sus textos los textos de la revista. Gran parte de su ideal político esta entrelazada por el autor italiano que a su vez se caracterizaba por su fuerte anti-determinismo. Esta “admiración” se observa en el texto “Aportes para una crítica del reformismo en Argentina” publicada en qué número??? realizada en el año 60 y dedicada a Ernesto Guevara y Fidel Castro.

Cooke siempre cuestionó las críticas y ofensas hacia la rama de la intelectualidad universitaria, que él atribuía en el amparo de un brutal economicismo. Y desde esa concepción política es que reflexionaba sobre la dirección a seguir en la Universidad: “es cierto que desdeñamos la mitología sobre su importancia como sagrario de la cultura, sobre su independencia, etcétera; pero… comprendemos que es un factor positivo frente a la colonización absoluta que se busca mediante las universidades privadas, y que, dentro de las limitaciones de una universidad que forma parte de una comunidad oprimida, la acción estudiantil y de parte del cuerpo docente puede salvaguardar y acentuar sus tendencias positivas” John William Cooke, Bases para una política cultural revolucionaria, (La Rosa blindada, Año I, N°6 , Buenos Aires , septiembre-octubre de 1965, pp. 16-22)

Al otro lado de las aguas se publicaba “La Izquierda sin sujeto”, un escrito que al igual que “Bases para una política revolucionaria”, abrió varios “frentes de batalla”. Rozinchner Por un lado, apunta sus dardos con el objetivismo marxista. Para ser más precisos, hace una crítica del DIAMAT soviético, polemizando en su estructura organizativa dogmatica asimilándolo, luego, con el althusserianismo, que se caracteriza por ser idénticamente objetivista. El punto era enfrentar la problemática que suponía “la racionalidad del marxismo” y el lugar subordinado que en el ocupaba el sujeto. Rozitchner, León, La Izquierda sin sujeto, La Rosa blindada , año II, N°9 (Buenos Aires, Septiembre 1966) PP 30-44

En entrevista con Nestor Kohan, León Rozitchner aclara esta aclaración es muy posterior a la aparición de la revista… : “yo lo escribí para demostrarle que desde la perspectiva de los manuscritos el peronismo era insostenible. Yo coincidía con Cooke en el rescate del marxismo humanista y anti-determinista pero donde no podía coincidir era en que él no hubiese aplicado esas categorías al análisis del peronismo, por eso contrapongo al Che y a Fidel con Perón y digo al final que en ese sentido “todos somos peronistas” porque fuimos marcados pero que había que tener el coraje de enfrentar eso. Trataba de mostrar una línea de incoherencia entre los presupuestos y las conclusiones de aquella izquierda peronista”.

Por esa razón, es difícil comprender la discordia dentro del PC argentino sino se unifican ambas lógicas de conflicto (política-cultural). La visión y las característica especificas y distintivas que adopta la Rosa Blindada serán imposibles de comprender en contraste con otras publicaciones -como Cuadernos de cultura o Pasado y Presente- por ejemplo, si no se da cuenta de la compleja vinculación entre los intelectuales comunistas consagrados entre si y a su vez entre ellos; y los pertenecientes a la joven generación de la nueva “Izquierda setentista”. Kohan, Néstor, La Rosa Blindada, una pasión de los 60, Buenos Aires, La rosa Blindada, 1999

Por último, la tercer fuente de discordia se funda en contra del nacional-populismo. ¿Cómo se puede ser aliado de un movimiento que intrínsecamente se gesta y nace de la burguesía nacional? La Rosa blindada, a pesar de no ser fervientemente anti-peronista, jamás estuvo ligado a los” movimientos nacionales”. Su postura crítica referidas a estas organizaciones políticas, nacionales y populares, es su ambivalencia entre el discurso para las clases trabajadoras y los grandes ejes de poder, que a su vez esconde, dentro de un sofisma discursivo, su alianza con los empresarios y las grandes firmas capitalistas.

Estas tres tendencias “ideológicas” dan forma a la postura política y autónoma de la Rosa Blindada. Sus textos corresponderán -mayormente- a estas tendencias y matrices de la nueva izquierda argentina que se alimenta de nuevos tendencias anti-capitalistas, anti-imperialistas, y de una fuerte radicalidad intelectual. Es por eso que dentro de la época del 60, este proyecto, profundamente contra hegemónico, se va a diferenciar de otros escritos de análogas tendencias sociales y políticas

¿Qué se puede establecer entre la institucionalización de los saberes y la crítica de la Revista a esas rígidas normas partidarias?

El academicismo siempre fue un eje de conflicto. La institucionalización de la educación es vista por (algunos sectores) progresistas como un elemento de la burguesía y del capital nacional para el sometimiento y subordinación de las clases populares. O en términos “revolucionarios”, la educación digitada desde los apartaos del Estado está supeditada para “aquietar corazones y vacunar a la cultura contra el peligroso virus del pensamiento crítico”.

En la Rosa Blindada varios van a ser los/as autores que debatan sobre este posición del intelectual. ¿La politización del intelectual (anti-intelectualismo) afecta de alguna manera el actuar y la libertad del pensador y escritor? ¿En qué punto afectaba dicha situación a los editores de la revista? En la edición n°6 (pp. 4-10), “El socialismo y el hombre nuevo en Cuba” el “Che” cuestiona al marxismo que entiende a la historia como un tren “cuya locomotora marcha linealmente sin detenerse en ninguna estación”, dirigida por un piloto automático (la economía). Guevara entendía que si la causa o motor del mundo se regía a partir de un mecanismo simplemente economicista (según los lineamientos del marxismo “tradicional”), la cultura quedaba relegada a una cuestión de “efecto”. Guevara se enfrentaba a este deformación economicista de la historia y ponía, como centro político, la lucha, la confrontación y la necesidad de “generar consciencia” revolucionaria y contra-hegemónica[4].

Los redactores – y como aclara Néstor Kohan en La Rosa Blindada una pasión de los 60– “los jóvenes discípulos de Guevara” se van encargar de luchar contra esa pedagogía de lo establecido, de la enseñanza vertical y contra la inmanencia del saber por un conocimiento empírico donde la respuestas no estén ya contestadas por los escritos del marxismo anticuado, sino que, desobedeciendo los dogmas de los manuales, se abra un nuevo mundo de posibilidades de acción y educación.

La creciente politización en los ámbitos de la cultura y culturización en los sectores políticos -que caracterizó la década del 60- fueron un caldo de cultivo para el conflicto internista de los sectores marxistas. En momentos donde el deshielo estalinista invitaba a la critica intrínseca del marxismo sobre el marxismo no era de extrañar que se abran “nuevas ventanas” de conflicto entre los intelectuales de la ortodoxia soviética y los “nuevos intelectuales” más cercano a la experiencia de la Revolución cubana.

La ofensiva al “academicismo” por parte de los nuevos sectores escindidos de los tradicionales lineamientos del PC [5]sirvió para asentar sus diferencias y delimitar los objetivos “reales” de la revolución. En los primeros números de la Revista ya se vislumbraba una matriz ideológica distinta de la tradicional del Partido Comunista. La disidencia y lucha contra-hegemónica que se estableció en Latinoamérica, especialmente en Cuba, fue un engranaje central para el acercamiento de escritores de todo el mundo a este nuevo paradigma político.

La Rosa Blindada fue una de las revistas encargadas de encuadrar tan sutiles e importantes diferencias. Sobre todo a partir del la publicación nro. 5, donde se termina de involucrar de lleno en las cuestiones artísticas pero también políticas que iban mutando en el continente americano. Por ejemplo “Marxismo y crítica literaria” de Galvano della Volpe (N°1, pp. 3-9) fue un artículo que abrió el debate sobre las nociones ideológicas que se tenían del arte: El materialismo histórico (Plejanov) y la “concepción gramsciana” del arte y literatura fueron sus contraposiciones preferente a la hora del investigación. El autor (Galvano Della Volpe) fue uno de los enlaces primigenios del análisis del arte y su vinculación con lo social y cultural tomando como referencia a pensadores marxistas actuales y del pasado reciente ¿El arte debe ser estilista o popular? En el texto mencionado se hace un análisis profundo acerca de las criticas eglesianas y leninistas realizadas a las obras (“burguesas”) hechas por autores como: Dante, Esquilo, Cervantes, Schiller. Mal redactado. No se entiende. Parece que Dante, Esquilo, etc., hubieran realizado las crìticas a las obras burguesas… Es en esa dualidad es que el autor trae a discusión a dos sectores enfrentados históricamente; La concepción materialista del arte (Plejanov[6]) quien entendía que la obra artística debía ser traducida a un “lenguaje sociológico” para buscar lo que menciona él como “el equivalente sociológico de un fenómeno literario determinado” Galvano della Volpe, Marxismo y crítica literaria, (La Rosa Blindada, Año I, Nº 1, buenos aires, 1964, PP.39) Edición facsimilar.

Y por el otro “paradigma” encontramos al filosofo italiano, Antonio Gramsci que hace un análisis acerca de la valorización estética. Y en su derrotero conceptual dividía a los textos literarios en tres oposiciones binarias: En la primer oposición se preguntaba: ¿qué es lo popular y qué no lo es? En la segunda premisa estudia la contraposición del “arte conservador” y “el arte progresivo”, y por último se hace eco de la diferencia entre lo artístico y lo comercial. Abeledo, Manuel, Lo Popular, lo vivo, lo artístico: Alguna premisas de la teoría artística gramsciana. Contenido WEB: http://www.filo.uba.ar CITAR CORRECTAMENTE

También se destacó – dentro de lo que fueron los escritos originarios de la Rosa Blindada– el texto de Brocato ” Reflexión sobre la responsabilidad del escritor” el cual realizó un duro análisis acerca de la necesidad de un escritor comprometido y en alianza política con el resto de la sociedad. Realizó una critica de la pasividad del escritor en tanto su compromiso político, de su “elaboración desinteresada”. El tomar partido era necesariamente que el arte y la literatura no podían ser autónomos en su relación con la política. Brocato hace, sucintamente, un análisis de la problemática del escritor comprometido:

“Sin ir más lejos, cuantos clises mentales habremos de destrozar -o solo dañar- para apoderarnos de este simple pensamiento: en cuanto a tradición y ambiente, nosotros como escritores no poseemos lo que el hierro posee. Y, claro, sus consiguientes consecuencias no son tan simples”.

Este rumbo hacia un nuevo paradigma de la acción -y educación- fue reafirmado con el Che Guevara y su escrito sobre “Teoría del foquismo“, haciendo referencia a que no era necesario que se den todas las condiciones de la revolución (como creía el DIAMAT soviético) sino que un pequeño foco daría inicio a las acciones típicas de la guerra de guerrillas. Asimismo, en una carta que dirigió a su colega Armando Hart Davalos, Guevara realiza una dura crítica para/contra la enseñanza de las academias, donde reafirma que “tienen los inconvenientes de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes dirigir”, lo caracteriza, además, como “un manual incompleto lleno de dogmatismos”.

Las concepciones por una cultura revolucionaria y contra-hegemónica se encuentran en varios escritos de la revista. Por ejemplo: “Bases para una política cultural revolucionaria” de John William Cooke, Año I, Nº 6. La Rosa Blindada, octubre de 1965. (PP 262-270) buscaba el posicionamiento de los hombres de la cultura en el campo de la revolución. Texto que ponía luz sobre la creencias contrarias -que se tenían- desde los sectores más dogmáticos del marxismo argentino. Esta crítica del marxismo por el marxismo mismo también se vislumbra en el análisis por Óscar Terán del texto (de Garaudy) “En el tiempo de los hombres dobles” (PP. 307-320) Año I Nro. 7. Quien caracteriza que luego del proceso de “desestalinización”, renace una nueva postura del comunismo a nivel internacional que generan que los viejos gobiernos socialistas sean mirados de reojo por las nuevas experiencias a nivel mundial. Además, Terán, observa de que, a pesar “de la postura” Garaudy -pensamiento que se ubica “lejos” del estalinismo más acérrimoo- aún tiene rezagos del viejo ideal soviético y que, a pesar de adoptar nuevas concepciones a su teoría, persisten ideales -y posturas- propias del estalinismo, como por ejemplo la coexistencia pacífica[7].

Pero además de qué “surja” una nueva estética socialista (en términos políticos y de difusión ideológica), también se trataba de romper contra los mecanismos educacionales enquistados dentro de un régimen burgués. Marcelo Ravoni, por ejemplo, en su texto “Intelectuales en armas”, requiere que los novelistas “dejen de escribir de teoría y fantasía” para sumarse al bando revolucionario y poder ejercer una escritura denunciante de varios factores contrarios a la revolución: las compañías petroleras, los gobiernos títeres, el hambre, desertores, leguleyos. Temas que necesariamente se tenían que tocar -y criticar- para llegar y generar consciencia a los secciones mas postergados de las clases sociales. Era un hecho tratar de desligarse los escritos elitistas para poder dirigirse a los sectores que verdaderamente podían acompañar estos procesos de transformación y cambio, al menos, en términos políticos. .

Conclusiones finales.

La Revista fue un lugar de convergencia entre varios intelectuales (escritores y políticos) quienes tuvieron la posibilidad de discutir las tensiones políticas e ideológicas que se fueron evidenciando a los largo de los sesenta. Siendo más específicos: Fue el encuentro entre una vieja política que buscaba renovarse y encontraba en esa “alquimia”, jóvenes entusiastas y “trasgresores” que estaban dispuesto a ejercer estas nuevas formas de acción. En sí mismo, fue una batalla entre el marxismo que explicaba los cambios históricos de la humanidad a partir de procesos mecánicos y economicistas. Frente a la aparición de una nueva izquierda que ponía el ojo en la acción latinoamericanista para la revolución, cuestionando las directrices ideológicas que venían de la principal potencia socialista de la época, directrices que no terminaban por generar cambios políticos fundamentales. La Rosa Blindada fue un escenario donde un nuevo marxismo desafiaba a las viejas formas. (Revolucionarios versus reformistas).

Dentro de ese contexto tambaleante se asomaba además una crítica hacia las secciones que, a pesar de compartir una misma matriz filosófica, cuestionaban posturas que hasta el momento eran intocables. Como las pautas académicas-educativas y/o los gobiernos subsumidos en los dogmas más anticuados del marxismo EJ: URSS. Es por eso que la revolución cubana fue en sí mismo, aunque parezca exagerado, un cambio paradigmático en el progresismo latinoamericano. De los vastos teóricos marxistas latinoamericano, no podemos dejar de mencionar que los mas importantes se erigieron por esta nueva matriz ideológica.

Por lo tanto y en un escenario de masificación de la protesta social (junto a un auge de la radicalidad política) se abrirá un espacio propicio para la aparición de nuevas posturas políticas. La Rosa Blindada, o las revista culturales en general, aparecerán como un espacio de debate de los intelectuales donde reflejarán sus intenciones -y posturas-ideologías y remarcarán con sucintas y exentas criticas las tensiones aparentes entre intelectuales de la “nueva” y vieja “izquierda”.

Pero estaríamos en un error si explicáramos los cambios sociales solo desde la concepción política de la historia. Los nuevos “intelectuales” no aparecieron por arte de magia, muchos venían de las bases de la ortodoxia marxista y esa subdivisión se demuestra en la Rosa Blindada cuando observamos, por ejemplo, que Gonzáles Tuñón, “poeta de la vieja escuela”, compartía revista con jóvenes de nuevas inferencias ideológicas. Ese cruce de generaciones hace de la revista una opción única para su época. Su entrelazamiento de figuras de la “vieja” y “nueva” izquierda hace de su contenido una verdadera “utopia cultural”. Y, en medidas cuentas, marca un poco la coyuntura política de la época.

Es por eso que La Rosa Blindada no quedó exenta de los profundo cambios que se avecinaban -en términos sociales- y políticos. Y es por eso, también, que su análisis deja muchos condimentos de una serie de hechos históricos que se sucedieron en momento donde la revista estuvo activa. En lo internacional, es importante destacar los primeros años del gobierno revolucionario cubano, la guerra de Vietnam, el “rompimiento ideológico” chino-soviético, las independencias de países en África occidental, situaciones que comenzaron a subdividir al socialismo internacional. Por el lado local, también se avizoraban cambios importantes: En primer término debemos mencionar los comienzos del peronismo revolucionario (John William Cooke), el retroceso de la militancia del PCA (Partido Comunista Argentino) que, como consecuencia y a raíz de la involución partidaria que sufrió a razón de tener en sus cúpulas personajes no afectos a estos nuevos paradigmas sociales, quedó vaciada de contenido. Su consecuencia directa fue la migración a gran escala de su militancia hacia el peronismo, deserción que se volverá irrecuperable.

Estos cambios repentinos pusieron al intelectual en un limbo eleccionario. Su postura no podía se neutral (pues ser neutro era tomar postura). Esto generó una división de aguas importantes. Los escritores se vieron involucrados repentinamente en la política y la cultura, y no desde la periferia, sino desde el involucramiento directo. Este “nuevo” surgimiento de escritores -comprometidos políticamente- traerá un nuevo escenario de conflicto en la intelectualidad Argentina.

Es difícil, entonces, comprender el periodo sin asumir la importancia que tuvieron los “Intelectuales” (y “anti-intelectuales”) en los sectores culturales. La década del 60 los tendrá como protagonistas y serán los encargados de expresar en el papel los aspectos más contundentes de la escena política continental. Y su posicionamiento traerán consecuencia inusitada: Tendrán sus seguidores y retractores; serán perseguidos y proscriptos. Y la Rosa Blindada no será la excepción. Muchos de los intelectuales que participaron del proyecto fueron expulsados del PC Argentino en un primer momento, luego, y con los gobiernos de Facto, muchos otros fueron encarcelados y hasta fusilados.

En este sentido varios serán los frentes de disputa. Y es necesario comparar a La Rosa Blindada con otras revistas de la época, pero también es indispensable diferenciarla y marcas sus aspectos autonómicos en relación a otras experiencias literarias y culturales, La Rosa Blindada fue y será parte de un momento turbulento del país y del continente latinoamericano. Sus hojas expresan las disyuntivas políticas de la época y quedarán como registro historiográfico de los cambios paradigmáticos que sufrió la izquierda tradicional con el surgimiento de nuevas formas de socialismo. Y los intelectuales tendrán un rol más que interesante en esta coyuntura. Serán los encargados de fortalecer o discutir las normar pre-establecidas de un sistema político que necesariamente debía trasformarse.

Bibliografía:

Kohan, Néstor, La Rosa Blindada, una pasión de los 60, Buenos Aires, La rosa Blindada, 1999

Claudia, Gilman, Entra la pluma el fusil, debates y dilemas del escritor revolucionario en América latina (colección metamorfosis, 456 pp.) Buenos aires

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[1] Referencia al Partido Comunista Argentino,

[2] Es notable la asimetría que existía entre pasado y Presente y la Rosa Blindada en lo que atañe a sus tradición. La revista de Arico se constituye sobre el filo de la ruptura y una expulsión de la institución partidaria completamente previsible

[3] Kohan, Néstor, La Rosa Blindada, una pasión de los 60, Buenos Aires, La rosa Blindada, 1999

[4] Contra hegemonía en términos gramscianos: El concepto contrahegemonía da cuenta de los elementos para la construcción de la conciencia política autónoma en las diversas clases y sectores populares. Plantea los escenarios de disputa en el paso de los intereses particulares hacia los intereses generales, como proceso político clave hacia un bloque social alternativo

[5] El tradicionalismo soviético define, desde un punto de vista mercantilista, al intelectual como pequeño burgués, contrario a revolución, pasible de defeccionar y oscilar. Cualquier cambio en el campo cultural era visto como un peligro, como una amenaza.

[6] Revolucionario y pensador ruso, fundador del movimiento socialdemócrata en Rusia, eminente teórico del marxismo y publicista. La concepción del mundo y la actividad política de Plejanov experimentaron una evolución compleja; Plejanov era líder de la organización populista “Tierra y Libertad”, la que pasó a denominarse más tarde “Reparto Negro”; estando en la emigración desde 1880, estudia las obras de Marx y Engels, establece contactos con el movimiento socialdemócrata en Europa Occidental, rompe con el populismo y se convierte en partidario convencido del marxismo y propagandista entusiasta de sus ideas en Rusia

[7] La coexistencia pacífica fue un término de política internacional acuñado por el dirigente soviético Nikita Jrushchov para hacer referencia a las relaciones que habrían de mantener en el futuro la Unión Soviética y Estados Unidos dentro de la también denominada Guerra Fría, y que de forma general se acepta como política soviética en el periodo 1955-1962 desde el punto de vista occidental

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