Quilmes solidario: Comedores y merenderos en alerta

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Las organizaciones sociales como último sosten de una crisis inalterable.

Los comedores populares de todo el territorio nacional tienen una historia de más de 30 años de existencia. Como productos de la descentralización de las políticas sociales, estos centros de asistencia brindaron territorialización alimentaria a zonas afectadas por la precarización laboral y social.

Debemos situarnos en los principios del año 2000 para intentar comprender estos fenómenos de acción solidaria que ponen y pusieron en tensión las políticas de asistencialismo estatal. Fueron varias la causas que dieron origen a estos organismo (o centros) de ayuda coordinada, pero sí debemos registrar las más importantes en relación al aumento poblacional (en comedores del país) debemos centrarnos en tres fenómenos monetarios: Suba de precios (inflación), retrasos en los salarios (por devaluación) y desempleo en crecimiento (llegó a 18 % la desocupación en plena crisis de 2001).

Estos organismos son esenciales para mantener a niños y jóvenes nutridos en situaciones de crisis sociales/económicas. Son necesarios, además, para que determinado segmento de la sociedad no termine por quedar fuera del perímetro estatal, volcados y aislados del sistema capitalista imperante. Pero también es justo mencionar que su efecto secundario es el aprovechamiento gubernamental. Los políticos de turno -utilitariamente- aprovechan de estas “instituciones” para tergiversar los datos estadísticos de hambre y pobreza. Sin estos centros de ayuda ¿Cuán grave sería la situación alimentaria del país? ¿A cuánto se dispararía los porcentajes de hambre en la nación?

Actualidad..

Hoy la región atraviesa una crisis a nivel económico y social de magnitudes profundas. Las políticas económicas y financieras -llevadas a cabo por el Gobierno Nacional- afectaron en términos macroeconómicos la economía de las familias argentinas. Datos brindados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Argentina (INDEC) arrojan preocupantes niveles de pobreza y desempleo en el país. El segundo semestre de 2018 acentuó el nivel de precarización económica de los sectores más vulnerable y se extendió a un pico de 32 % el nivel de pobreza, aumentando en 7 puntos las estadísticas del año 2015.

En el informe dado a llamar “118” sección “Seguridad Alimentaria” (Pág. 513) se estima que el aumento de comedores comunitarios desde 2016 a la fecha es de casi un 60% aproximadamente. Estos estadísticas reveladas a principios de 2019 muestran un creciente deterioro de las condiciones de vida de una importante faceta de la población. Los informes destacan que, de acuerdo a la suba de inflación y el estancamiento en salarios, la canasta básica se hace de más difícil acceso, generando un déficit alimentario de las clases màs postergadas de la sociedad. En el cuadro que se muestra a continuación, se observa el aumento de personas que asisten a comedores y merenderos (tanto escolares como comunitarios). De 1.623.864 que asistían en 2016 se incrementó a 2.777.056 3 años después.

 

 

 

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En Quilmes..

Estos datos pueden ser considerados análogos a la cantidad de personas que asisten a comedores populares en la barriadas del conurbano. La ciudad de Quilmes no es ninguna excepción, sobre todo si analizamos que la pobreza está por encima de la media nacional alcanzando un 40 % de su población. Si nos ponemos a hilar fino, de los 14.380.388 de personas pobres en Argentina, 6.000.000 viven en el conurbano bonaerense

Desde la secretaría de Desarrollo Social de la ciudad de Quilmes, los datos brindados son ambiguos. En épocas de campaña electoral es difícil conseguir estadísticas fiables sobre el aumento  en cantidad de merenderos y comedores populares. Elizabeth Virgilio, número 1 en la Secretaría de Desarrollo Social en Quilmes, nos informa que los aumentos en asistencia social a organizaciones que asisten alimentariamente a sectores marginales de la ciudad “aumentó” en este último tiempo, pero que viene en aumento desde el año 2007, circunscribiendo también al gobierno de Francisco Gutiérrez, ex intendente que gobernó la ciudad entre los años (2007 – 2015)

En continuidad con las datos revelados, Elizabeth Virgilio nos brinda un dato determinante: los comedores en la ciudad de Quilmes rondan la apreciable cantidad de 80 organismos, los cuales solo 10 de ellos tienen un estado de legalidad: “hay que tener en cuenta que muchos de los merenderos o comederos de la zona son casas particulares las cuales no gozan de la asistencia del gobierno local. La mayoría se ubican en la periferia de las barriadas: Barrio La Paz, Solano y Villa la Florida”.

Otro dato interesante que nos explica la titular de la Secretaría son los paliativos estatales, que sirven de contención a la hora de la alimentación a niños y adolescentes. El SAE (Servicio de alimentario Escolar) es una política del Gobierno Nacional que intenta garantizar cobertura nutricional a todas las ramas de la niñez en edad escolar. Esto a su vez sirve como herramienta complementaria de comedores y merenderos en el intento de alivianar lo superpoblación que hoy se rige en aquellos centros de asistencia.

“Se debe tener en cuenta, también, que en campaña electoral muchos candidatos se aprovechan de la situación para sacarse una foto”. Para ejemplificar, los candidatos de los distintos partidos políticos (no todos) manipulan información de acuerdo a intereses sectoriales. Es por eso que hay que tener mucho cuidado con los datos brindados por los políticos de turno” nos explica el segundo de la Secretaria se Desarrollo Social de la Ciudad de Quilmes.

Es por eso de la necesidad de la recolección de fuentes (objetivas) para poder asimilar datos más “reales” y más verificables de acuerdo a la situación a investigar. En este caso pudimos recoger documentación vinculada directamente con comedores populares de la ciudades de Quilmes. tres principalmente: Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas, Centro de ayuda Mamas de la Ribera y comedor “Una Esperanza para los Niños”.

Primeramente pudimos entrevistarnos con el Centro de Veteranos de Guerras Malvinas de Quilmes que, a pesar de no ser un comedor tradicional, se encarga de repartir alimentos a una importante cantidad de establecimientos colaborativos a lo largo de toda la ribera. Su presidente Pepe Valdés, nos informa de la mutación de los comedores en la ciudad: “Hay nuevas formas de asistencialismo, hoy hay casas que se convierten en comedores porque  no se da a basto con la necesidades que están surgiendo” y agrega “nos encontramos no solo con que la necesidad de los chicos, estamos viendo que además se acerca todo el núcleo familiar: padres, madres. y demás. De 80 personas que habían (en comedores) hace 2 o 3 años hoy estamos observando que no bajan de entre 150 y 180 personas”.

Similar contexto nos detalla la encargada del “Centro de Ayuda Mamas de la Ribera”, quien además de albergar a jóvenes en el comedor ubicado en los Naranjos (Quilmes), recorre -con un grupo numeroso de madres- toda la zona ribereña, con el objetivo de brindar asistencia a los sectores más carenciados de la zona. “unos de los principales problemas que tenemos es que no recibimos ningún tipo de ayuda de la municipalidad, esto se da en colaboración con los vecinos del barrio, todo a pulmón” En la cuestión de cantidad de personas que asisten a su centro, nos manifiesta que el aumento desde 2015 a la fecha creció considerablemente al menos en su comedor. “Nosotros de pasar de tener 30 personas en promedio ahora no tenemos menos de 60, 70 personas”.

Ese aumento condice con las estadísticas señaladas por lo informes antes presentados, los ejemplos tomados de la ciudad de Quilmes (respecto del aumento de personas que acuden a comedores) se proyecta  casi idénticamente en el informe “118” mencionado con anterioridad. Y en relación a la calidad nutricional, añade: “Las necesidades van en aumento y a veces los alimentos que ofrecemos y preparamos (en el centro) no es de la mejor calidad. Con las harinas, que son dentro de todo el producto más baratos o accesible, obtenemos mayor cantidad de alimento, pero los pibes necesitan carne, pollo frutas y verduras”.

Con igual certidumbre y paralelismo se confiesa Irma Enriqueta Méndez Hidalgo, primero encargada del  Centro Esperanza los Niños, ubicado en Bernal oeste. Quien no asegura que el porcentaje de niños y jóvenes que asisten a su comedor aumentó exponencialmente. “De  entre 100 personas que recibíamos a mediado de 2015 ahora no bajamos de las 300, si es que no me quedo corta” (aumento del 200 por ciento).

Por otro lados y en relación a nuestra consulta de si “al comedor asisten personas con empleos registrados”, nos avisa que ese tipo de incursiones son mínimas pero que sí van muchas personas con ayuda de planes sociales, jóvenes y adultos que trabajan en cooperativas. “también recibimos muchas chicas embarazadas” en este sentido nos informa que la alimentación no termina por solventar las necesidades de esta niñas/adolescentes “A veces recibimos donaciones de carnicerías, alitas y otros derivados de la carne o el pollo. Aunque no me puedo quejar de lo recibido por Desarrollo Social, nos gustaría recibir otros tipos de alimento”

Dicha problemática descrita por la líder de “Mamas de la Ribera” (en calidad alimentaria) no solo incurre en la superpoblación de merenderos y comedores locales, uno de los principales problemas que nos remiten los encargados de los establecimientos es la malnutrición con que llegan algunos chicos a estos comederos. Según un relevamiento compartido entre la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires (AMBA) en conjunto con Barrios de Pie , el 42 por ciento de niñas y niños que acuden a estos paradores presentan malnutrición severa. Estos datos son acompañados en sintonía con los informe de pobreza que presentó la UCA (Universidad Católica Argentina) quien ubica a la pobreza infantil en un 48 por ciento de acuerdo a su último relevamiento.

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Fuente estadística: Página 12

Dentro de este esquema de colectivización informativa pudimos recolectar un breve testimonio directo de la delegada en ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) en Quilmes, Patricia “Pato” Pallero, quien nos revela una situación análoga a las anteriores aseveraciones. “La situación es devastadora, los comedores no dan abasto y la situación se está volviendo sumamente crítica. Los merenderos dejan de ser simplemente lugares de asistencia alimentaria para terminar siendo un lugar de parada obligatoria para todo el conjunto familiar”.

Breves deducciones..

En conclusión, los profundos cambios estructurales que se llevaron a cabo (en economía) a partir del año 2015 afectaron las necesidades básicas de una parte de la población, deterioro que ya venía en aumento desde antes de la asunción del actual jefe de Estado, Mauricio Macri. Así mismo, desde las diferentes ramas sociales, desde los comedores populares/comunitarios, asociaciones del Estado y ejes gubernamentales, los discursos son similares: El aumento de las personas con escasas herramientas para solventar faltas nutricionales, van en aumento y ese aumento está íntimamente asociado a las dificultades del Estado en dar respuesta a las necesidades básicas de la población. Además, en el informe se observan tendencias que adhieren a la propuesta primigenia: El aumento del desempleo y la pobreza en ciudad de Quilmes acompaña, según los datos y testimonios recolectados, el aumento del asistencialismo alimentario en dicho territorio.

Es por eso que los desequilibrios macroeconómicos que impactan de lleno en los sectores más postergados del conjunto social generan déficit en las necesidades más prioritaria y urgentes del ser humano, la alimentación. Y en este sentido, las relaciones que los entes orgánicos generan en los territorios afectados por la crisis (dando sustento y contención a niños y niñas en situación de vulnerabilidad) ayudan como paliativos “paraestatales”. En tanto que estos entretejidos sociales sirven como respuesta a la desidia gubernamental y estatal, estamos en situación de emergencia a niveles de la última gran crisis (2001). Mientras el Estado siga apoyándose en estos organismo solidarios la ayuda será cada vez más escasa y los análisis del riesgo alimentario no serán adecuados a las necesidades de la población. Un  país mal nutrido es un país sin futuro, sin educación, sin ciencia, sin posibilidades de “progreso”.

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